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De grandes penas y grandes alegrías.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Masquerade

¿Por qué siempre nos empeñamos en ocultarnos? Y no me refiero al engaño que de por sí es deplorable, si no a esa tibieza con la que nos mostramos ante los demás. Al disfraz que nos convierte en personas todo terreno y anti fricciones.

Me lo pregunto a menudo. Tampoco espero respuesta, porque yo mismo lo hago y tampoco sabría explicar por qué. Tantos ingredientes tendría esa respuesta que sería inacabable. Porque pensamos que no vale la pena, a veces. Por evitar roces innecesarios. Por miedo, por precaución, por vergüenza, miedo al rechazo, por esto y lo otro y lo de más allá.

Da gloria sentarse con alguien, y hablar sin tapujos, de las cosas del corazón, de aquello que valoras o lo que opinas sin filtros. Pero es tan difícil, que sólo llegamos a hacerlo con algunas personas, y algunas veces. Ocurre a veces cuando conoces a alguien y te muestras, pero me parece horrible ver cómo con personas importantes de tu vida, con el paso del tiempo, acabas volviendo a ocultar aquello que una vez compartiste, tus deseos, miedos y anhelos, para pasar a las trivialidades.

A veces no puedo evitar pensar cuántas sorpresas agradables nos llevaríamos, y cuántas veces detrás de la tibia máscara encontraríamos afinidad real. Por imposible que resulte, a veces quiero imaginar cómo iría el mundo si siempre hablásemos y actuásemos así, de cara, con firmeza, mostrando como somos auténticamente.

7 comentarios:

Oriana Lady Strange dijo...

El ser humano es muy complejo, sin máscaras se siente indefenso y ese sentir es muy pesado para cargarlo las 24 hs.
Cariños....

A dijo...

A veces, por mostrarte,por desnudar tu alma tienes que pagar un precio muy alto. De ahí las máscaras, los miedos,y demás. Y aunque no es fácil, por nuestra salud mental debería ser justo al revés. Pero somos así, extraños , raros...y después nos lamentamos.

Noa dijo...

Orbitan a nuestro alrededor lo que somos, lo que queremos ser, lo que esperan que seamos... All final ni nosotros mismos entendemos nada. Sólo en ocasiones esas mismas partes de nosotros coinciden en un punto como un eclipse, y es entonces cuando nos sentimos Ser y vivimos. Pequeños segundos de plenitud. Pequeños momentos de desnudez.

Fran dijo...

Cariños de vuelta Oriana. Tiene que ser pesado, si en un minuto se te pueden colar y arruinar los interiores... que podría pasar en 24!

Fran dijo...

A: Eso de ser extraño, raro y lamentarse es en general, no? ;)

A dijo...

No, no es general; si lo fuese todos seríamos iguales y esto es algo que sólo corresponde a unos pocos privilegiados. Te imaginas a más gente cómo yo? NO. ;)

Fran dijo...

Noa... ni te imaginas cuánto se acerca lo que has dicho a una cosa que pienso muy a menudo. Gracias por expresarla mejor.