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De grandes penas y grandes alegrías.

lunes, 28 de enero de 2013

Tanta amplitud disloca...

..y yo juraría que era el mismo paisano. Un hombre de unos cincuenta, con aspecto rudo. Anteayer subía hacia el hogar con humor sombrío, ceñudo y gafas de sol. Iba carretera arriba, conduciendo más bien rápido, y escuchando a Meshuggah a todo volumen. Suelo moderarlo al pasar por calles transitadas para no sobresaltar a nadie, pero cuando la carretera es abierta, no sólo subo el volumen; escenifico, grito y canto como si participase en una ópera. Aunque creo que no hay óperas con death metal; pensad en mis muecas demoníacas, la voz ronca y la mano engarfiada como presa de un paroxismo de terror y locura, bamboleando el cuello adelante y atrás como si se fuese a desprender para salir rodando por el asfalto.
En estas, al llegar a esa curva, veo en medio de mi escenificación al paisano, apoyado en la puerta de su camión, que se me queda mirando como quien vería a alguien que lleva un huevo frito sobre la cabeza.
Hoy ya me hizo gracia, porque en la misma curva me volvió a sorprender, sólo que esta vez iba escuchando a los Carpenters, con cara de ser más bueno que el pan, de estar enamorado de las margaritas y los pajarillos, cantando con voz melosa y a unos 60 km/h, llevando una sonrisa beatífica y moviendo la cabeza de un lado a otro como haciendo los coros de una canción de misa.
Juraría que era el mismo tipo, y hoy creí ver, aparte de la extrañeza y reprobación en su mirada, algo en plan "no entiendo nada".
Señor, yo tampoco. Se lo juro.

2 comentarios:

Adler. dijo...

He agradecido muchísimo el comentario que me dejaste el otro día, y me alegro de que a alguien le llegase.

Te leo a partir de ahora

Fran dijo...

Pues llegó. Mucho, y si algo tiene de bueno esto de enviar letras a la blogosfera es encontrar un texto, o alguien que te lee, que llega. Gracias!