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De grandes penas y grandes alegrías.

lunes, 28 de enero de 2013

Tanta amplitud disloca...

..y yo juraría que era el mismo paisano. Un hombre de unos cincuenta, con aspecto rudo. Anteayer subía hacia el hogar con humor sombrío, ceñudo y gafas de sol. Iba carretera arriba, conduciendo más bien rápido, y escuchando a Meshuggah a todo volumen. Suelo moderarlo al pasar por calles transitadas para no sobresaltar a nadie, pero cuando la carretera es abierta, no sólo subo el volumen; escenifico, grito y canto como si participase en una ópera. Aunque creo que no hay óperas con death metal; pensad en mis muecas demoníacas, la voz ronca y la mano engarfiada como presa de un paroxismo de terror y locura, bamboleando el cuello adelante y atrás como si se fuese a desprender para salir rodando por el asfalto.
En estas, al llegar a esa curva, veo en medio de mi escenificación al paisano, apoyado en la puerta de su camión, que se me queda mirando como quien vería a alguien que lleva un huevo frito sobre la cabeza.
Hoy ya me hizo gracia, porque en la misma curva me volvió a sorprender, sólo que esta vez iba escuchando a los Carpenters, con cara de ser más bueno que el pan, de estar enamorado de las margaritas y los pajarillos, cantando con voz melosa y a unos 60 km/h, llevando una sonrisa beatífica y moviendo la cabeza de un lado a otro como haciendo los coros de una canción de misa.
Juraría que era el mismo tipo, y hoy creí ver, aparte de la extrañeza y reprobación en su mirada, algo en plan "no entiendo nada".
Señor, yo tampoco. Se lo juro.

sábado, 19 de enero de 2013

Fantasía en el huerto de los olivos.

El otro día comencé a contar una anécdota que liga una canción y un libro. Pero resulta que ya la había contado hace tiempo. De hecho, me vi a mí mismo repitiendo esto como un loro tropical y no me gustó. Me preocupa; no suelo repetirme, pero parece que me gusta contar esto. Para no martirizar a mis seres queridos lo cuento aquí y me saco un poco el gusanillo.

Cuando yo era joven, quiero decir, más joven, quizá tendría 18 años, encontré un libro. Siempre he adorado la buena fantasía escrita por los precursores, aquellos capaces de sucumbir a la tentación de pensar en otras cosas, en dejarse llevar por esa irrealidad onírica donde puede pasar de todo, mucho antes de la explosión de Tolkien, D&D, y todo ese universo de dragones, orcos y elfos que a base de repetirse comienza a ser tan rígido como este en el que vivimos. El sabor de los libros de Lord Dunsany o de Eddison me llevó un poco más atrás, y un día remoloneando en una librería encontré un libro que parecía adecuado. Se llamaba Fantasías (Phantastes), lo publicaba Minotauro, y era de un autor que después de leer muchas introducciones del género no me sonaba de nada. George McDonald.


En ese pedazo de libro, que me maravilló, hay un pasaje que no recuerdo bien, en el que un ser femenino le canta al protagonista: "Nunca te vi antes, no te veré más, pero el amor, el dolor y la ayuda son hermosos, y te han hecho mío para siempre jamás". La traducción es la del libro, no totalmente fiel; es más sonora pero para mi gusto pierde algo del sentido. En realidad debería ser algo como:
"Nunca te conocí, ni te veré nunca más; pero el amor, el dolor y la esperanza, ser hermoso, te han hecho mío hasta que todos mis años se cumplan"

Pasaron muchos, muchos años. Nunca releí el libro, de hecho lo he intentado, pero me atasqué. A través de los años esas líneas no las olvidé más, me tocaron alguna fibra de esas que tenemos por dentro. Y así llegué a vivir en Vigo, y un día curioseando en los hilos me topé con un grupo finlandés, hoy bastante conocido, llamado Nightwish (http://www.nightwish.com/). Por aquél entonces acababan de sacar su LP Oceanborn, una joya de cabo a rabo. Y recuerdo escuchar una y otra vez su canción llamada Gethsemane. Siempre, al llegar un momento de esa canción, algo me tocaba la misma fibra. Un sentimiento de pérdida, de amor, de ayuda, de dolor, todo mezclado, que muchas veces era capaz de arrancarle una lágrima a alguien que no es de lágrima fácil.

Aún tuvieron que pasar más años. Un día que escuchaba esa canción, y conseguí entender un par de palabras que se me resistían, pensé: coño, si se parece a las líneas de la tonadilla del McDonald; y no me extrañó. El sentimiento que me provocaba la canción y esas líneas era tan similar. Entonces me bajé la letra. Y sí. El bueno de Tuomas Holopainen, que supongo habrá compuesto esta canción, se ha leído Phantastes. Buscando una foto suya para esta entrada, me acabo de enterar que le gusta Lisa Gerrard! Si es que... en fin. El caso es que esas líneas, como a mí, le dijeron algo importante, lo bastante como para incluírlas en su canción, y en un momento donde la emoción de la música sugiere eso mismo. En la wikipedia (http://en.wikipedia.org/wiki/George_MacDonald) mencionan que Nightwish usaron unas líneas de McDonald en "The beauty and the beast", o sea que a este hombre ha debido gustarle McDonald tanto como a mí. Yo sé que usaron otras en Gethsemane, pero eso es lo de menos; no es el valor anecdótico mitómano lo que me importa, en ese sentido McDonald y Holopainen pueden irse al cuerno los dos, yo me quedo con mis héroes anónimos. Pero me gusta esto por lo que dice del alma humana, y es que las fibras de uno y otro, esas que tenemos por dentro, a veces se unen a través de la distancia, o el tiempo; y nos hacen sentir cosas parecidas. Me encanta.




sábado, 12 de enero de 2013

La gallina o el huevo.

Acabo de ver casi hasta los créditos Violeta se fue a los cielos, una película biográfica sobre Violeta Parra. Recuerdo alguna canción de ella, que escuché en su momento gracias a alguien que, por cierto, se parecía bastante a la imagen que da la película de la cantautora. Alguien difícil de soportar, a la larga, creo (como yo).


A lo que iba... que me lío. El caso es que Violeta se suició a los 50 de un disparo. Yo no lo sabía, pero al ver que habían rodado una película sobre ella, ya casi se ve venir: camino autodestructivo, joderle la vida a tus seres queridos, y suicidio. Y tal cual. Y además, la pintan un poco autoritaria, desquiciada, faltona, egocéntrica, voluble y muchas otras cosas. Como tantos artistas admirados a lo largo y ancho del planeta.

He escuchado muchas veces que es el genio del artista. Y luego resulta que casi siempre, ese genio se destapa cuando son gente normal, trabajadora y tranquila, y ahí hacen obras que les catapultan a la fama. No será entonces necesario ser un gilipollas para producir buen arte.Quizá lo que les vuelve así es la estupidez de quienes les rodean, jalean y consienten, me temo. Dejé de verla, aunque su factura y la música me estaban gustando. Recordé una vez que alguien me contó que Axl Rose se habia parado en el hall de un hotel a hacer sus deposiciones. No sé si es verdad, pero no me extrañaría. Si se pega un tiro, fijo que hacen película.