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De grandes penas y grandes alegrías.

viernes, 21 de septiembre de 2012

La amistad y las sombras.

Hay quien se camufla de amigo. Por conveniencia, por soledad. Quizá sin siquiera darse cuenta. Amigos que están afilando hachas por si se cae el árbol, porque se sentirán mejor acompañando a un árbol caído. Es triste, pero cierto. Un amigo de verdad jamás intentará hacerte daño, camuflándolo de sinceridad en plan: por tu bien te diré... No hace comentarios insidiosos. Respeta tu punto de vista y lo acepta. Puede estar en desacuerdo, pero y esto es lo más importante: un amigo de verdad se alegra de corazón con tus alegrías.

Por fuerza, amigos de verdad hay pocos. Yo tengo algunos, y son uno de mis tesoros. También tengo de esas otras personas que ríen tus gracias, se van de copas contigo, incluso durante una temporada pueden hacer las funciones de un auténtico amigo. Pero no lo son. Todos tenemos de estos, seguro, y es valioso. No quiero perderlos, porque pueden aportar mucho en la vida de uno. 
Pero cuando imagino a un amigo de verdad, es como cuando en el Señor de los Anillos aparece Glorfindel y dice: me he cruzado con unos cuantos Nazgül y se me escaparon. Eso es un amigo/a; un ser luminoso que ahuyenta tus sombras. 
Por cierto que la adaptación de Peter Jackson está francamente bien, pero cuánto eché de menos ese momento. Los elfos parecerían menos delicados si al primero lo hubiese presentado así.


6 comentarios:

Oriana Lady Strange dijo...

Hola, Fran!!
Amigos de verdad solo esos que están en las malas no solo en las buenas, hoy en día se confunde esa palabra y el sentimiento que conlleva.
Las modas sociales han llegado a cambiar, desgraciadamente, el concepto.
Cariños....

Fran dijo...

Oriana... al final, tendremos que estar agradecidos si las modas sociales sólo cambian los conceptos... con ser grave, podría ser peor. Aún quedan amigos, no? Cariños de vuelta.

Anónimo dijo...

"(...) Por fuerza, amigos de verdad hay pocos(...)". Yo diría por suerte, amigos de verdad hay pocos, las decepciones duelen menos cuando las amistad es confundida con compañerismo. Y también el tiempo y dinero que me ahorro cuando quiero celebrar algo.

Ulrike dijo...

Yo también eché de menos a Glorfindel, no me explicaba qué pintaba Arwen salvando a Frodo cuando debía ser la pureza de un Primer Nacido la que le rescatara del mal más inmediato, en el Vado de Rivendel. Supongo que fue por aquello de evitar las perspectivas sexistas y no esperar a que Eowyn matara al Rey Brujo en el Retorno del Rey para que una mujer hiciese algo notorio en esta historia. Respecto a la amistad con El Señor de los Anillos como marco ético... salvo la relación casi homosexual entre Frodo y Sam, que los que realmente los queríamos nos esforzábamos en ver como la amistad más profunda del cuento, y la forjada con mucha simpatía y fatalidad entre Légolas y Gimli... me inclino por los valores sociales (honor, deber, bien común, sacrificio, traición, ambición, renuncia...) que transmite más aún que los personales; de ahí que, con el mapa conceptual del estado de las cosas del mundo de hoy que todos tenemos, nos resulte tan creíble y, a la vez, tan fascinante el que "todo" pudiera salir bien en esas condiciones.
Al moderador: no me pongas muy verde, que tú ya sabes cuánto estimo la perspectiva antropológica XD

Fran dijo...

Anónimo: es cierto que se ahorra algo, pero... siendo de los de verdad, yo creo que cuantos más mejor! Pero siempre que alguien dice que tiene muchos amigos.. yo interpreto conocidos. Me parece muy difícil.

Fran dijo...

Ulrike: sí que es fascinante que "todo" pueda salir bien cuando se respeta honor, deber y bien común, sacrificio. Parece más fácil caminar de otro modo, más inmediato. Quizá la recompensa de actuar así sólo sea actuar así, por eso también me gustan los finales trágicos. Aunque da gusto pensar en Sam casado con Rosita.
Respecto a lo de ponerte verde, ya veremos :)