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De grandes penas y grandes alegrías.

domingo, 5 de agosto de 2012

El beso.

Estoy escuchando una grabación en directo de hace muchísimos años. Era un melenudo engreído y duro con mi gente por aquél entonces; de hecho, en esta canción cortaba de mala manera a mi amigo Carlos, el bajista, para dedicar la canción a quien yo quería. Sin preocuparme de si le parecería bien o mal. 



Con el tiempo he ido adoptando mejores maneras, a veces pienso que para acabar siendo demasiado melifluo y neutro, al menos en apariencia. Es más fácil tratar con la gente cuando pones un botón que regula la intensidad, pero se pierde mucho. En el fondo supongo que sigo siendo el mismo, quizá porque conseguimos matizarnos un poco, pero cambiar de verdad nos mataría. Y después de todo, puede que fuese un cenutrio, pero la canción era buena; casi me quitaría todo este barniz que me he puesto para volver a componer algo así. Creo que me voy a poner a ello en este domingo.

4 comentarios:

Oriana Lady Strange dijo...

Nuestra esencia no cambia con los años, solo lo vemos desde otro angulo.
A componer amigo, que seguro lo harás bien.
Besos....

Fran dijo...

Oriana... ojalá! y que tú lo veas (o lo escuches). Gracias y besos de vuelta!

Lobito dijo...

Diría que no cambiamos con los años... todo lo contrario, ampliamos nuestros valores, adquirimos excelencia...pero tambien aprendemos a dosificar, creo que se pierde algo de "peso" al regular la intensidad... tienes razón. Debajo de ese barniz... seguimos estando!!!Afortunadamente!!!
Abrazo

Fran dijo...

Lobito... seguimos estando, y a seguir decidiendo cuando dosificar y cuando meter peso. Gracias y abrazo de vuelta!