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De grandes penas y grandes alegrías.

martes, 17 de julio de 2012

Cymbeline

Cymbeline de Loreena McKennit... es una de las canciones clave en mi vida. Allá vamos, si alguien quiere acompañarme, o voy, que para eso es este blog. Para ir.


Sin dejar de ser yo mismo, quizá haya pecado de soberbia por querer ser tantas cosas. Pero no, a base de imaginación, literatura, música, películas, juegos, charlas y empatía creo las he sido, en ese sentido no pretendía hacer algo fuera de mis posibilidades; todos lo hacemos. Pero... para qué intentar ser todas las personas del mundo, intentar ser mujer y hombre y niño, ser agresor y agredido. Comprender a la víctima y al sádico. Al confiado y al inseguro. Al lelo, al iletrado e inculto. A los grandes sabios y pensadores. Intentar abarcar un arbol tan ancho, oler cada hoja, para qué?
Alguna vez me he planteado si no será mejor algo menos duro, porque a veces me siento cansado, e incluso muy viejo. No hoy. No en estos días.
Para morirse? He sido navegante espacial, he vivido sólo en el planeta. Y llevado cosas al monte cuando todo el resto del mundo se murió. También fui piloto de un Yak-9, he visitado cuevas donde peleé con terribles monstruos e hice extraños amigos; he sido violador, guerrero celta, asesino, bloguero, psicópata. Bibliotecario, aventurero. He trabajado en la Citroën, en una mina y en un supermercado. He sido una ama de casa que a los treinta descubre la poesía. He sido anoréxico y bulímico, heroinómano. He sido guapo y feo. Pervertido sexual y mojigato, he sido romántico. Hasta he mentido, contraviniendo las reglas paladinescas, en un esfuerzo por comprender. Me he sometido a tanta presión, tanta presión por saber por qué mis congéneres actúan como lo hacen, por vivir de un modo que me permita entender y compartir cosas, que ahora me pregunto para qué.

Como para otros, será que retumban las palabras del replicante-Hauer en mis oídos, y a veces siento que todo el esfuerzo, ser tan reflexivo y retorcerme de un modo tan dirigido para comprender todo lo que me rodea... no serán más que lágrimas en la lluvia cuando toque retirada. A veces me siento cansado porque me he obligado a ser tantas cosas que volver a casa y ser yo mismo... cuesta. Pero no en estos días. Hoy pienso que vale la pena.

2 comentarios:

gabvabundo dijo...

gústame.

Fran dijo...

Pois saúdos e grazas por comentalo!