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De grandes penas y grandes alegrías.

lunes, 30 de julio de 2012

K!

"Los que leemos ciencia-ficción, lo hacemos porque amamos la experiencia que supone la reacción en cadena de las ideas que tiene lugar en nuestras mentes por lo que hemos leído, algo novedoso; así, el propósito final de la mejor ciencia-ficción es la colaboración entre el autor y el lector, una colaboración en la que ambos son creadores -- y disfrutan de ello: el disfrute es el ingrediente esencial y definitivo de la ciencia-ficción, el disfrute del descubrimiento de las cosas nuevas."

Philip K. Dick

"He is far too intelligent to become really cerebral."
Ursula K. Le Guin

sábado, 28 de julio de 2012

Momentos perfectos.

Es mi terminología. Le llamo así a esos momentos en los que la vida es amable, en los que todo parece encajar en un momento de armonía, de felicidad o de serenidad. No es nada místico, sólo esos momentos que son los principales responsables de que merezca la pena estar viviendo. Y casi todos los días dejan alguno.

Con el tiempo y algunos palos, lo que sí he aprendido es a reconocerlos como para disfrutarlos un poco más, o al menos de un modo más consciente. Hoy estaba sentado en el porche, escuchando una canción de Lacuna Coil, fumando un cigarro liado mientras mi pequeño paladín correteaba de aquí a allá y mi gato Protón perseguía infructuosamente a un saltamontes. No es fácil ser un padre separado, no es fácil trabajar en ciencia en este país, ni querer acabar una novela en un idioma que no es este; no es fácil casi nada de lo que vale la pena. Pero aún en medio de las dificultades, siempre hay algún momento perfecto.

martes, 17 de julio de 2012

Cymbeline

Cymbeline de Loreena McKennit... es una de las canciones clave en mi vida. Allá vamos, si alguien quiere acompañarme, o voy, que para eso es este blog. Para ir.


Sin dejar de ser yo mismo, quizá haya pecado de soberbia por querer ser tantas cosas. Pero no, a base de imaginación, literatura, música, películas, juegos, charlas y empatía creo las he sido, en ese sentido no pretendía hacer algo fuera de mis posibilidades; todos lo hacemos. Pero... para qué intentar ser todas las personas del mundo, intentar ser mujer y hombre y niño, ser agresor y agredido. Comprender a la víctima y al sádico. Al confiado y al inseguro. Al lelo, al iletrado e inculto. A los grandes sabios y pensadores. Intentar abarcar un arbol tan ancho, oler cada hoja, para qué?
Alguna vez me he planteado si no será mejor algo menos duro, porque a veces me siento cansado, e incluso muy viejo. No hoy. No en estos días.
Para morirse? He sido navegante espacial, he vivido sólo en el planeta. Y llevado cosas al monte cuando todo el resto del mundo se murió. También fui piloto de un Yak-9, he visitado cuevas donde peleé con terribles monstruos e hice extraños amigos; he sido violador, guerrero celta, asesino, bloguero, psicópata. Bibliotecario, aventurero. He trabajado en la Citroën, en una mina y en un supermercado. He sido una ama de casa que a los treinta descubre la poesía. He sido anoréxico y bulímico, heroinómano. He sido guapo y feo. Pervertido sexual y mojigato, he sido romántico. Hasta he mentido, contraviniendo las reglas paladinescas, en un esfuerzo por comprender. Me he sometido a tanta presión, tanta presión por saber por qué mis congéneres actúan como lo hacen, por vivir de un modo que me permita entender y compartir cosas, que ahora me pregunto para qué.

Como para otros, será que retumban las palabras del replicante-Hauer en mis oídos, y a veces siento que todo el esfuerzo, ser tan reflexivo y retorcerme de un modo tan dirigido para comprender todo lo que me rodea... no serán más que lágrimas en la lluvia cuando toque retirada. A veces me siento cansado porque me he obligado a ser tantas cosas que volver a casa y ser yo mismo... cuesta. Pero no en estos días. Hoy pienso que vale la pena.

lunes, 2 de julio de 2012

Se mueve.

Eppur si muove, dijo Galileo. "Desde un punto de vista simbólico, sintetiza la tenacidad de la evidencia científica frente a la censura de la fe, la quintaesencia de la perseverancia del científico ante las convenciones por autoridad" (Wikipedia).

Pues para mí, simboliza estar cagado de miedo y renunciar a una verdad por temor. Un puro rezongar que probablemente ni se dijo, de alguien asustado por la intolerancia y la cerrazón de una panda de inmovilistas cegados no por su fé, sino por su estupidez. Me entristece. Hay muchos ejemplos de valentía, pero este, precisamente este, nunca me lo ha parecido. Aunque yo seguramente ni hubiese rezongado.

Un gran científico. Pero es que cuando encumbramos a alguien, normalmente después de muerto y de que nuestros congéneres coetáneos le hayan hecho las mil puñetas, a veces nos pasamos tres pueblos.