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De grandes penas y grandes alegrías.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Atrapado en la misantropía.

Ayer me quedé atrapado en la autopista, por un accidente donde murió un camionero.

Durante los largos minutos avanzando a medio embrague, aparte de tener una visión desacostumbrada de la autopista (como cambian muchas cosas según la velocidad), me dio tiempo de sobra a comprobar que uno de los carriles avanzaba bastante más deprisa que el otro. Supuse, claro, que había un carril cortado. E inmediatamente pensé que el que iba más rápido era el que estaba libre, mientras en el otro esperaban a encontrar a alguien considerado que les dejase cambiar.

Me gustó mucho ver que me equivocaba. A veces hace falta algo trágico para sacar lo mejor de nosotros.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El infierno en Chile.

Sé que no es justo, pero cuando veía estas imágenes terribles recordaba el "Viva Chile mierda!"de la opereta minero-mediática.

Los internos se quemaron en el infierno, porque pagar un buen sistema carcelario es mucho más caro y no es puntual. Qué putada.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Loreena McKennit y Lovecraft

Era Sergio. Estuve dudando, pero al final recordé. Yo daba clases particulares, tendría como veintidós años por entonces. Y el quince, quizá. Creo que eran de física y matemáticas. Le recuerdo como un chaval alto, moreno, tímido y agradable.

Recuerdo también que durante las clases particulares yo fumaba como un carretero. Recuerdo decirle si le molestaba porque tenía los ojos llorosos y moqueaba, y recuerdo su sufrido "no, no, fuma".

Pero lo que recordé el otro día es que aquel chaval le pasó al otro chaval, o sea, a mí, una cinta de una pelirroja que por entonces no era muy conocida. "The Visit", de Loreena McKennit. Y también recuerdo a Sergio preparando una minipartida de rol, la primera de las pocas que jugué, ambientada en el mundo de Lovecraft. La partida duró unas horas, creo que puse a la McKennit de fondo;jugamos el alumnno tímido, una buena amiga que tanto en aquél momento como ahora estaba cerca de mí, y yo.

El otro día me acordé de aquél chaval, que hoy tendrá unos treinta años. Iba escuchando ese mismo disco, y pensando en el Arkham Horror, un juego ambientado en el mundo de Lovecraft al que tengo ganas de jugar.

Uno puede acabar descubriendo cosas que le llenen por sí mismo, guiándose por otras, por su instinto y la suerte. Yo he encontrado muchas así. Pero es fantástico cuando te las ponen delante de las narices!